domingo, 13 de enero de 2013

Déjà vu solar

El Sol es la estrella que nos da calor día a día y hace posible que la vída en la Tierra sea una realidad. Esta compañera, pasa inadvertida para la mayoría de las pesonas que habitamos en el planeta, pero los que nos dedicamos a observala nos sorprende de vez en cuando.
 
La superficie del Sol cambia contínuamente y en ocasiones nos muestra figuras que nos recuerdan a otras que ya conocemos con anterioridad y que no tienen nada que ver con el Sol.
 
Las estrellas del cielo están distribuidas de forma aleatoria, el ser huano ha buscado siempre rasgos familiares, de ahí que hayamos "creado" las constelaciones y asterismos usando la posición de las estrellas en el cielo para formar figuras conocidas y les heemos sado nombres que simbolizan la figura que vemos.
 
Esto mismo ocurre con el Sol, con la diferencia que los nombres no son oficiales, ya que los pone cada uno cuando le parece ver determinada forma.
 
En mi caso ya me he encontrado con varios casos un tanto curiosos que me gustaría exponer.
 
En primer lugar un grupo de manchas solares con un parecido mas que razonable al cúmulo abierto M45 también conocimo como las Pléyades. 
Las Pléyades ardientes
 
Una mancha solar que parece un embrión donde se puede distinguir incluso el cordón umbilical
Embrión solar
 
Aquí tenemos una protuberancia que se parece a un gracioso fantasma que nos saluda desde el Sol
El fantasma que saluda
 
Aquí vemos lo que se parece a un rostro solar, con sus dos ojos, una enorme nariz y una pequeña boca

Cara solar



Esta foto la saqué durante el eclipse parcial de Sol del año 2011. Curiosamente durante algunos segundos la posición de las nubes eran tan que parecía que el mismísimo demonio nos estuviera observando desde el horizonte, con sus dos ojos brillantes y una sonrisa ardiente.

El diablo nos observa al amanecer

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